Si eres amante de la naturaleza y buscas experiencias únicas y menos conocidas en Lanzarote, la Cueva de las Cabras es un destino que no puedes dejar de visitar. Este rincón escondido ofrece vistas espectaculares y un contacto íntimo con la impresionante geografía de la isla. A continuación, te contamos cómo disfrutar al máximo de este tesoro natural.
¿Cómo Llegar a la Cueva de las Cabras en Lanzarote?
A pesar de su nombre, la Cueva de las Cabras no es una cueva en el sentido tradicional, sino un mirador natural que ofrece vistas inigualables de la isla. Llegar hasta allí requiere un poco de esfuerzo, ya que se encuentra en una zona de difícil acceso.
Para empezar, debes dirigirte hacia los acantilados de Risco de Famara, siguiendo una carretera asfaltada. La aventura comienza en el Mirador del Bosquecillo, donde puedes dejar tu vehículo. Desde aquí, sigue caminando hacia Famara, bordeando el acantilado. Después de bajar unas escaleras, te encontrarás con una «ventana» natural que enmarca la hermosa vista de la Caleta de Famara. El recorrido es relativamente sencillo, pero puede ser desafiante para quienes sufren de vértigo.
Duración de la Ruta a la Cueva de las Cabras
El trayecto hacia la Cueva de las Cabras implica una caminata de unos 11 kilómetros en total, ida y vuelta. Se estima que completar la ruta toma alrededor de tres horas. Este tiempo puede variar dependiendo del ritmo de caminata y del tiempo que desees pasar disfrutando de las vistas en el camino y en el mirador.
Dificultad del Recorrido: ¿Es Apto para Todos?
La ruta hacia la Cueva de las Cabras tiene una dificultad moderada. Aunque el sendero está bien señalizado, su proximidad a los acantilados y los senderos estrechos pueden ser desafiantes. Los desniveles y el terreno rocoso requieren precaución, especialmente en días ventosos, cuando la seguridad puede verse comprometida. Por ello, es recomendable que solo los excursionistas con experiencia en terrenos similares y sin miedo a las alturas se aventuren en este camino.
Si eres amante de la naturaleza y buscas experiencias únicas y menos conocidas en Lanzarote, la Cueva de las Cabras es un destino que no puedes dejar de visitar. Este rincón escondido ofrece vistas espectaculares y un contacto íntimo con la impresionante geografía de la isla. A continuación, te contamos cómo disfrutar al máximo de este tesoro natural.
¿Cómo Llegar a la Cueva de las Cabras en Lanzarote?
A pesar de su nombre, la Cueva de las Cabras no es una cueva en el sentido tradicional, sino un mirador natural que ofrece vistas inigualables de la isla. Llegar hasta allí requiere un poco de esfuerzo, ya que se encuentra en una zona de difícil acceso.
Para empezar, debes dirigirte hacia los acantilados de Risco de Famara, siguiendo una carretera asfaltada. La aventura comienza en el Mirador del Bosquecillo, donde puedes dejar tu vehículo. Desde aquí, sigue caminando hacia Famara, bordeando el acantilado. Después de bajar unas escaleras, te encontrarás con una «ventana» natural que enmarca la hermosa vista de la Caleta de Famara. El recorrido es relativamente sencillo, pero puede ser desafiante para quienes sufren de vértigo.
Duración de la Ruta a la Cueva de las Cabras
El trayecto hacia la Cueva de las Cabras implica una caminata de unos 11 kilómetros en total, ida y vuelta. Se estima que completar la ruta toma alrededor de tres horas. Este tiempo puede variar dependiendo del ritmo de caminata y del tiempo que desees pasar disfrutando de las vistas en el camino y en el mirador.
Dificultad del Recorrido: ¿Es Apto para Todos?
La ruta hacia la Cueva de las Cabras tiene una dificultad moderada. Aunque el sendero está bien señalizado, su proximidad a los acantilados y los senderos estrechos pueden ser desafiantes. Los desniveles y el terreno rocoso requieren precaución, especialmente en días ventosos, cuando la seguridad puede verse comprometida. Por ello, es recomendable que solo los excursionistas con experiencia en terrenos similares y sin miedo a las alturas se aventuren en este camino.
Mejor Época del Año para Visitar la Cueva de las Cabras
Aunque la Cueva de las Cabras se puede visitar en cualquier época del año, es aconsejable evitar los meses más ventosos o lluviosos para una experiencia más segura y placentera. La primavera y el inicio del otoño son ideales, ya que ofrecen temperaturas suaves y menos aglomeraciones. En verano, las altas temperaturas pueden hacer que la caminata sea más exigente, pero las vistas al final valen el esfuerzo.
Paisajes y Vistas que Ofrece la Ruta
El principal atractivo de la Cueva de las Cabras son las impresionantes vistas que se disfrutan desde el mirador. Desde este punto privilegiado, podrás contemplar el horizonte del Atlántico, la silueta de la isla de La Graciosa, la extensa playa de Famara y una panorámica del sur de Lanzarote. Es un lugar perfecto para admirar el atardecer y capturar fotografías memorables.
Opiniones de los Visitantes: Una Experiencia Inolvidable
Los visitantes de la Cueva de las Cabras suelen quedar maravillados con las vistas y la experiencia en general. Aunque algunos encuentran la ruta desafiante debido a la altura de los acantilados, la mayoría coincide en que las vistas desde el mirador compensan cualquier esfuerzo. Para aquellos con vértigo, quedarse en el Mirador del Bosquecillo puede ser una opción igualmente gratificante. Sin embargo, los más aventureros aseguran que ver el atardecer desde la Cueva de las Cabras es una experiencia que no tiene precio.
La Cueva de las Cabras en Lanzarote es un destino perfecto para los amantes de la naturaleza y los aventureros que buscan explorar más allá de los típicos lugares turísticos. Aunque llegar hasta allí puede ser un desafío para algunos, las vistas panorámicas y el contacto directo con la belleza natural de Lanzarote hacen que valga la pena. Planifica tu visita en una época del año con buen clima, prepárate para una caminata moderada, y disfruta de uno de los rincones más mágicos y menos conocidos de la isla. ¡Una aventura que seguramente recordarás para siempre!
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